
Transiciones.
Las venas de las verdes hojas
estremecen a mis ojos ya desvencijados.
Y las neuronas, alineando el esqueleto de los peces,
allá en la Ensenada donde coexistes con el agua.
Ya no grita con la lluvia el perro negro,
sólo con los truenos que atormentan a las flores.
Si mis pupilas se sonrojan con tus senos fatigados,
tus cándidas veredas devienen tortuosos caminares.
Al tiempo que mis dedos garabatean sobre tu espalda,
el espacio entre los signos parece reducirse a lo posible.
humberto baeza

Control de la cosa en sí. humberto baeza
