El cuerpo humano en su constitución, en su forma, funciones,
desarrollo y complejidad, determina lo específico de nuestra
especie y evoca también fronteras respecto a otros seres vivientes,
reales o imaginarios, pasados ó contemporáneos, presentes,
al fin, en lo mental de nuestra memoria, en lo efímero del estar aquí
y ahora de nuestra experiencia visual, en el acto de conocer el mundo.